jueves, 17 de julio de 2008

Proceso de Cambio Organizacional

Muchos cambios están ocurriendo a nivel mundial, exigiendo una nueva postura por parte de las organizaciones. No se pueden quedar observando y dejar que las cosas sucedan sin nada que hacer, pues esto puede acarrear inseguridad en cuanto al propio futuro de la propia organización. Hay algunos cambios que vienen como un huracán y no pide permiso para entrar, provocando una rápida inestabilidad si no se esta preparado gerencialmente para el cambio. La alternativa, muchas veces, es saber lidiar con lo ocurrido intentando sacar el mejor provecho posible de la situación. Por ejemplo, podemos colocar el proceso de privatización, el cual generalmente su decisión no es compartida por todos los funcionarios, encontrando muchas opiniones total mente contrarias a su ejecución.

Muchas veces las personas no se comprometen con el cambio porque no saben lo que va a pasar. Por no saber como actuar. A razón de que lo nuevo no es algo definido, por lo tanto una forma de defenderse de lo desconocido es agarrándose de lo conocido y, consecuentemente negando lo nuevo. Un proceso de cambio ocurre de forma muy eficiente si todos están comprometidos con él. En tanto para que las personas se comprometan, estas no pueden ser atropelladas por el proceso, como si fueran algo ajeno al mismo. En la verdad, el cambio ocurre a través de las personas. Y para que se considere a las personas como parte del proceso de cambio es necesario conocer sus valores, sus creencias, sus comportamientos.

El término de gerencia de cambio constituye uno de los aspectos más relevantes del proceso de globalización de la gestión de negocios, toda vez que tanto el gerente como la organización comienzan a enfrentar complejas situaciones de cambio en su entorno que no deben ser atendidas de manera dispersa, sino que requieren de una plataforma mínima que asegure con éxito el cambio en la organización.

Sin embargo, acometer un proceso de gerencia del cambio no es tan fácil como pudiera pensarse en un primer momento debido a la gran cantidad de elementos que involucra; además de que para ello debemos estar completamente seguros de que la organización pueda absorber los cambios y, muy particularmente, que sus recursos humanos comprendan su importancia y se comprometan de hecho en su desempeño, teniendo presente que el mismo es un proceso continuo que hay que tratarlo como tal y no como algo transitorio.

Por último, se quiere dejar claro que como idea central se debe considerar que para tratar cualquier proceso de cambio es necesario manejar muy integradamente aspectos técnicos y aspectos humanos, ya que sin capacidad para tratar los aspectos humanos el proceso de aceptación del cambio y la adopción de los aspectos técnicos propiamente del cambio o el objeto principal del cambio organizacional, en función, resultan mucho más dificultoso y hasta pueden tener una gran probabilidad de fracaso.

Desarrollo Endogeno

El desarrollo endógeno ha sido una consigna permanente de la actual gestión gubernamental. Documentos oficiales, específicamente del Ministerio de Planificación y Desarrollo (Hacia una Venezuela Producti va, es uno de ellos), enfatizan esta característica cuando proponen las alternativas para mejorar la productividad de nuestra economía. Así se indica: "se plantea reasumir al Estado como rector de una sociedad de economía mixta que promoverá un nuevo modelo de desarrollo económico y social, endógeno e incluyente". También se señala que el modelo de desarrollo debe ser "productivo, equitativo, competitivo y endógeno".A pesar de que el concepto de "desarrollo endógeno" no es explicado en detalle, queda claro al lector que es un eje relevante de las actuales políticas públicas. Muchas vallas y notas publicitarias también lo presentan como mensaje central. De hecho, podría decirse que es un concepto fundamental en la propuesta de políticas públicas del actual gobierno.Un resumen de tales políticas podría ser el siguiente: "El relanzamiento del crecimiento económico contempla necesariamente una mayor equidad social y hará hincapié en el potencial productivo propio, para propiciar un desarrollo endógeno que le brinde al país mayor autonomía, sin que ello signifique desconocer las ventajas de una eficiente inserción internacional".Con lo anterior queda claro que cuando se propone el desarrollo endógeno, se está vinculando con la dimensión productiva. Más aún, tal dimensión productiva se asocia con la eficiente inserción internacional. De manera que es posible concluir que el desarrollo endógeno debe concretarse en aumentos de la productividad, esta vez basados en las capacidades locales, propias. Si ese aumento de productividad debe apuntar a la "inserción internacional", es también claro que se está pensando en el aumento de las exportaciones de bienes resultantes de procesos de alta tecnología y que han sido elaborados de manera "endógena".En las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007 se concreta esta visión. Se señala: "la política económica estimulará el desarrollo de procesos de producción aguas abajo, la creación de un tejido de relaciones intersectoriales que integre la economía interna y genere crecientes niveles de valor agregado, del más alto valor tecnológico y de la mayor competitividad internacional". De manera que las políticas dirigidas a promover el desarrollo endógeno deberían concretarse en productos más elaborados, de mayor valor industrial, capaces de ofrecer alternativas atractivas para el mercado internacional.
El desarrollo endógeno no es, en teoría, para producir menos ni con menor calidad.Desafortunadamente, nueve años del llamado "desarrollo endógeno" nos han llevado a otra parte. La realidad es definitivamente otra. Tal como señalaremos a continuación, "los niveles crecientes de valor agregado, del más alto valor tecnológico" no son más que ilusiones. Venezuela vive una época oscura en su capacidad de generar bienes que incorporen los resultados del desarrollo tecnológico.De acuerdo con el reporte de la Cepal, Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe, Tendencias 2007, publicado a principio del mes de agosto, en el año 2005 las exportaciones venezolanas de bienes industrializados representaron 11,3% del total de exportaciones. Esa proporción es la más baja en la serie analizada, la cual abarca el período 1970-2005.En 1970 las exportaciones venezolanas de bienes industrializados alcanzaban 30% del total de exportaciones. Quince años más tarde se alcanzó la proporción más alta en el período, 50,8%. A finales del segundo período del presidente Caldera, 1998, poco más de la mitad de las exportaciones venezolanas eran bienes industrializados, exactamente 50,2%.La proporción de exportaciones venezolanas de bienes industrializados disminuyó a menos de 40% en el año 2000.Para el año 2002 la proporción había bajado a 20%.
Entre 2002 y 2005 se había reducido nuevamente a la mitad. En términos absolutos, las exportaciones de bienes industrializados apenas superaron los 6.000 millones de dólares en el año 2005. En 1998 ya se encontraban en 8.500 millones de dólares.Si analizamos la calidad de las exportaciones de bienes industrializados, encontramos que, en 1998, el 9,7% de ellas eran de tecnología media, mientras que 0,5% eran de alta tecnología. En el año 2005 las exportaciones de tecnología media se redujeron a la mitad (5,2%), al igual que las de alta tecnología (0,3%). Hasta el punto que el saldo comercial es negativo en este rubro; importamos 14 mil millones de dólares más que lo que exportamos.Es evidente que la práctica del "desarrollo endógeno" no ha repercutido en la elevación de nuestra capacidad productiva, mucho menos en la competitividad internacional. Hasta se han eliminado los avances en la sustitución de importaciones que habíamos podido lograr hace dos décadas. Hoy Venezuela se asoma al mundo de la sociedad del conocimiento sin industrias capaces de generar bienes de exportación. El llamado "desarrollo endógeno" ha sido "exitoso" en eliminar el tejido industrial. Hoy exportamos diez veces más materias primas que bienes industrializados. Tal parece que la teoría del desarrollo endógeno requiere una profunda revisión.

Autoestima del Venezolano

Manuel Barroso en su libro Autoestima del Venezolano: Demogracia o Marginalidad, nos impone un examen de conciencia a partir de la experiencia colectiva del 27 de febrero de 1989. ¿Quiénes somos y qué queremos?: Como individuos y como pueblo: Nos planteamos nueve escenarios para estudiar cómo se comporta el venezolano y estudiar así sus raices y orígenes. El venezolano en un 80% ha permanecido ausente de si mismo, carente, desinformado, sin competencias, sin liderazgo para el desarrollo, dejado a su propia suerte con un pasado de abandono, de maltrato y de ignorancia, creyendo ingenuamente en líderes improvisados, mediocres, que le prometen la solución de sus problemas. Nuestra experiencia familiar es una experiencia de triángulos rotos, de desvinculación, de no identidad, de un desempeño inefectivo. De una familia rota, sin triángulos, y de una educación sin sentido, hemos adquirido mapas de marginalidad, de pobreza, de inefectividad, de pésimo manejo de nuestras necesidades y de las diferencias, terminando en manos del otro. La democracia que hemos practicado es una democracia de contenidos, marginal, derivada de mapas de abandono y de maltrato hacia el otro. En este libro el autor busca descifrar la geografía mental del venezolano. ¿Cómo piensa, cómo siente, cómo se desempeña el venezolano desde su interioridad? La solución que propone MB es educación, educación y más educación